Un viaje por Provenza

08 de Septiembre, 2020 por SHEWOLF
Captura de Pantalla 2020-09-08 a la(s) 1

Con motivo de nuestro aniversario de bodas numero 5, nos aventamos 4 días en la famosa Provenza francesa que tanto se presume en numerosas películas de Hollywood.  

¡Con toda seguridad les digo que esas películas se quedan cortas! 

 

Dejamos (aventamos…) a nuestros hijos con sus abuelos paternos y agarramos la carretera estimulados (excitados…) por el sentimiento de libertad, por volver a estar solos nosotros dos después de los 6 meses más intensos a los que nos hemos enfrentado en nuestra corta historia de paternidad.

A solo 2 horas y media de la casa de campo de mis suegros en las afueras de Lyon, llegamos al magnifico Luberon, en plena Provenza, al sur de Francia. 

Esta zona esta llena de los pueblitos más bellos en donde muchos artistas han venido en busca de inspiración con los paisajes, ruinas, castillos e historias que aquí encuentras.  

Honestamente soy muy mala para documentar mis viajes, lo peor es que cómo no tengo  buena  memoria al pasar de los días empiezo a confundir un pueblo del otro, pero haré lo mejor posible por compartirles una pequeña reseña para recomendarles nuestro trayecto.

Comenzamos en Lourmain, nos quedamos en un hotelito divino en el campo llamado Auberge La Fernière, con su pequeña granja de frutas y vegetales nos ofrecían en su restaurante un menú delicioso con puros productos locales. 

Higo

El primer día caminamos del hotel hacia los antiguos asentamientos trogloditas de Cadenet, entramos en el impresionante Château cavado sobre la piedra. 

Cueva

Después bajamos hacía el pueblo por donde todavía pudimos ver que algunas residencias actuales, habitadas, están construidas dentro de algunas de las cuevas

Pasadizo

Continuamos caminando –nos da por caminar- por los alrededores, subimos un pequeño cerro para disfrutar de la vista y terminamos de vuelta en el hotel para refrescarnos en la piscina antes de salir al restaurante donde reservamos para una dignísima cena. 

Cena en Francia

El restaurante se llama Le Numero 9, en Lourmarin, la verdad no tome muchas fotos porque me entregue completamente al disfrute, pero les dejo mi entrada que me enamoró al primero bocado: 

Fois gras + higo + hojaldre, ¡un sueño!

Fois gras + higo + hojaldre, ¡un sueño! 

 

El segundo día, al igual que el primero, despertamos tarde, yo brinqué la cuerda y después hicimos un largo desayuno en la terraza del hotel. 

Nuestra primera visita fue el castillo de Lourmarin. 

Lourmarin Castle

Lo que más me impresionó, arquitectónicamente fue su gran escalera tallada en piedra, cada escalón de una sola pieza. 

Lourmarin Castle

Al terminar la visita del castillo comenzamos el peregrinaje entre capos de lavanda y viñedos para subir el cerro  a la Chapelle de l´Ermitage. 

Lavander field
Chapelle de l´Ermitage

Al llegar a la cima hicimos una pequeña pausa  para recobrar el aliento y después bajamos corriendo como alma que lleva el diablo, creo que esa corrida cuesta abajo será de los recuerdos mas divertidos que tendré de este viaje. 

 

 

Terminamos el recorrido en el pueblo de Cucuron en donde tomamos un pequeño bus que nos regreso al parking de Lourmarin donde dejamos nuestro carro. 

Lourmarin

Aprovechamos del mercadito de productores locales que por suerte nos tocó, para comprar la cena que haríamos esa noche ya que dejamos el hotel para cambiar de pueblo, en una hermosa casita que alquilamos por airbnb. 

 

El tercer día comenzamos en Mènerbes, aquí me encantó descubrir la Maison Dora Maar, quien fundó una residencia para artistas gracias a la ayuda de su relación con Picasso.  

 

Lo siento no tome fotos, estaba muy ocupada siendo feliz. 

 

Continuamos en carro hacía Gordes, haciendo una escala en el Village de Bories. Ahora hecho museo, esta instalación rompe con el estilo tan uniforme que vemos en cada pueblo. Construido a base de piedras apiladas unas con otras, crearon así una identidad muy sobresaliente del estilo provenzal. 

Village de Bories

A menos de un par de kilometros estábamos ya en Gordes, de vuelta al estilo común de Provenza, ya con hambre, comimos un sandwich en la plaza para después pasar a visitar el Palais de Saint Firmin característico por sus grandes cavas utilizadas para los molinos de aceite de oliva.

Otra vez de vuelta al carro manejamos hasta la Abadía de Sénanque, por estar fuera de temporada no nos tocaron sus campos completamente morados de lavanda, pero aún sin esto es impresionante. 

Abadía de Sénanque

Roussillon fue el último pueblo que visitamos y mi favorito por tener la paleta de colores mas original de la Provenza. Como esta situado sobre tierra rica en oxido de hierro, sus colores ocres, rojizos y anaranjados le dan mucha personalidad sobre sus pueblos vecinos.  

Rousillon
Rousillon

Un viaje inolvidable, ampliamente recomendable, si un día les late espero este pequeño relato les ayude para inspirarse.

Muchas gracias a mi querida amiga Laura, la europea más mexicana, porque ella fue la que nos animó a voltear para este punto del mapa. 

Magui Gastelum

SheWolf Founder

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